Ya no vale contar que un sitio es bonito. Hay que enseñarlo.
360º, recorridos, línea azul, dron, vídeo… el usuario decide en segundos si confía o no.
2) Experiencias inmersivas como estándar (no como extra)
Lo inmersivo deja de ser “wow” y pasa a ser infraestructura:
VR/AR/HD, gemelos digitales, salas virtuales, NeRF… para que el lugar exista también “cuando no estás allí”.
3) El móvil manda, pero sin apps
QR + web app + contenido ligero + diseño pensado para visita real.
Menos fricción = más uso. Si hay que instalar algo, ya perdiste a media audiencia.
4) Google Maps no es un pin: es el escaparate
La ficha bien trabajada, GSV, fotos 360, rutas y coherencia de señales digitales:
eso es captación directa. Y se mide en visualizaciones, llamadas, rutas, reservas.
5) IA como motor de escala (no como maquillaje)
La IA no es “hacer posts”. Es:
- resumir y adaptar contenidos por público
- asistentes con RAG para destino/museo/empresa
- automatización de publicación y atención
- catalogación y DAM inteligente
6) Del contenido suelto al sistema
El futuro es ecosistema: contenidos + datos + señalética digital + narrativa + automatización.
No es “hacer un vídeo”. Es montar una máquina que trabaje todo el año.
En resumen:
Vamos a un mundo donde los destinos, museos y negocios compiten por confianza y experiencia, sostenidos por tecnología… pero ganados por quien mejor lo integra y lo hace accesible.