)
Paso 1. Cuéntale quién eres y qué haces
Lo primero que haría sería explicarle, de forma clara, cosas como estas:
- quién eres,
- a qué te dedicas,
- qué tipo de proyectos haces,
- con qué sectores trabajas,
- qué herramientas usas,
- qué tipo de resultados buscas.
No hace falta escribir una biografía perfecta. Hace falta darle una base útil.
Paso 2. Explícale cómo trabajas
Después le contaría cómo sueles trabajar de verdad:
- si haces propuestas,
- si redactas artículos,
- si preparas presupuestos,
- si trabajas con clientes,
- si haces análisis,
- si mezclas parte técnica con parte creativa,
- si cambias mucho de tono según el caso.
Cuanto mejor entienda tu forma de trabajar, más útil se vuelve.
Paso 3. Define tu estilo
Una de las cosas más importantes es explicarle cómo quieres que escriba contigo.
Por ejemplo:
- si prefieres tono claro y directo,
- si no te gusta que prometa cosas que no se pueden hacer,
- si quieres textos técnicos o divulgativos,
- si a veces necesitas un estilo institucional y otras uno más personal,
- si quieres que sea crítico, práctico o más creativo según el caso.
Las instrucciones personalizadas están pensadas precisamente para eso: para decirle a ChatGPT qué debe tener en cuenta y cómo quieres que responda.
Paso 4. Crea proyectos separados
Yo no mezclaría todo en un único chat.
Crearía proyectos separados para cada gran línea de trabajo. Por ejemplo:
- un proyecto para contenidos,
- otro para clientes,
- otro para propuestas,
- otro para ideas y estrategia,
- otro para un proyecto concreto.
Los proyectos sirven justo para eso: mantener juntos los chats, archivos, instrucciones y contexto de una línea de trabajo sin tener que repetirlo todo cada vez.
Paso 5. Súbele materiales reales
Aquí es donde mucha gente falla: quieren resultados buenos sin darle material bueno.
Si quieres que ChatGPT trabaje contigo de verdad, tienes que enseñarle con qué trabajas. Yo le subiría:
- textos tuyos,
- propuestas reales,
- presupuestos,
- artículos,
- presentaciones,
- PDFs,
- documentos de proyecto,
- ejemplos de correos,
- descripciones de servicios,
- y cualquier material que represente bien tu trabajo.
ChatGPT está pensado también para trabajar con archivos directamente en la conversación y dentro de proyectos.
Paso 6. No lo uses solo para “preguntar”: úsalo para trabajar
El cambio de verdad llega cuando dejas de usarlo solo para consultas sueltas y empiezas a meterlo en tu día a día.
Por ejemplo:
- pedirle que te ordene ideas,
- que rescate proyectos pasados,
- que estructure una propuesta,
- que convierta notas en texto limpio,
- que reescriba un contenido para otro público,
- que te ayude a cerrar un presupuesto,
- que te prepare un resumen del año,
- o que te convierta una conversación larga en un plan útil.
Ahí es cuando deja de ser una curiosidad y empieza a ser una herramienta.
Paso 7. Corrígelo y afínalo
Para que ChatGPT se convierta en un compañero real de trabajo, no basta con usarlo: hay que corregirlo.
Hay que decirle:
- esto sí,
- esto no,
- esto suena demasiado genérico,
- esto está bien pero más directo,
- esto mejor con otro tono,
- esto hay que enfocarlo desde otro ángulo.
La herramienta mejora mucho cuando la usas como una colaboración, no como una máquina a la que le aceptas todo.
Paso 8. Cuando algo se repita, crea un GPT
Cuando ya veas que haces siempre un mismo tipo de tarea, ahí sí tiene sentido crear un GPT específico.
Por ejemplo:
- uno para propuestas,
- otro para contenidos,
- otro para análisis,
- otro para un cliente concreto,
- otro para una línea de trabajo concreta.
Los GPTs personalizados están pensados precisamente para eso: crear asistentes más enfocados, con instrucciones, conocimiento y herramientas adaptadas a un uso concreto.
Paso 9. Revísalo como revisarías a una persona de tu equipo
Si de verdad quieres convertir ChatGPT en un compañero de trabajo diario, trátalo como tratarías a alguien que se incorpora a tu forma de trabajar:
- dale contexto,
- enséñale materiales,
- corrige desviaciones,
- aclárale objetivos,
- y ve afinándolo con casos reales.
No hace falta contarlo todo en un solo día. Pero sí hace falta construir esa relación de trabajo con método.
Paso 10. Empieza por lo más útil, no por lo más vistoso
Yo no empezaría por lo más espectacular. Empezaría por lo que más tiempo te roba:
- ordenar ideas,
- escribir mejor,
- recuperar contexto,
- transformar materiales dispersos en algo útil,
- preparar propuestas,
- resumir documentación,
- o mantener coherencia entre proyectos.
Cuando eso empieza a funcionar, ya no estás “probando una IA”.
Estás construyendo un sistema de trabajo contigo.
En resumen
Si quieres que ChatGPT trabaje contigo como un compañero diario, no basta con abrir un chat y pedir cosas. Tienes que hacer algo más importante: enseñarle quién eres, cómo trabajas, qué haces, qué estilo tienes, qué materiales manejas y qué esperas de él.
A partir de ahí, la diferencia se nota mucho. Porque ya no responde desde cero. Responde desde contexto.